14 de abril de 2011

Una vela en la oscuridad


-Cierra los ojos- dijo con severidad - Quiero mostrarte mi corazón.


Hacía mucho que no sentía tanta luz en mi interior. Después de todo siempre tendremos alguna vela por ahí, guardada, arrumbada, para cuando se nos va la luz.


Hace tanto que no sentía la cera derretirse ... mi corazón ya no está frío. Tiene unas ganas inmensas por comerse unos tacos de canasta con mucho guacamole, por caminar entre las calles de Santa María la Rivera. Quiero comer sandía toda la tarde hasta quedar roja roja roja, nadar hasta no sentir los brazos, ver atardecer desde un puente peatonal, viajar en trolebus y quedarme dormida (soñar soñar soñar soñar).


Las piernas me tiemblan de emoción. Las palabras no serán suficientes para calmar mi alma. Gritaré todo esto en sonidos que nadie más haya escuchado. Regresó mi loca semi-sabiduría prematura.


-Cierra los ojos- dijo con severidad - Quiero mostrarte mi corazón.



12 de abril de 2011

Neblina en primavera

Veo todo borroso (¿Es acaso que he perdido mis lentes?)... no encuentro inicio ni fin a los días. Estoy sentada estoy caminando... comiendo, resolviendo un examen... todo a la misma vez. No esperes que olvide todos estos años así como así; no esperes que un día despierte con ganas de ser otra persona. Me duele decirlo pero así es; no soy tan fuerte como crees... quizá sea difícil dejar de amar a quien te ha roto el corazón.



Acepto tus palabras. Pero no tengo muchas otras frases bonitas para darte de vuelta. Perdón, él se las llevó todas.

4 de abril de 2011

Aluminio :)

Y después de tanto miro hacia atrás. Imposible no encontrarte entre mis pasos. Como si pudiera alguna vez borrarte, como si quisiera quitarme una cicatriz tallándola tallándola.

He aprendido a vivir sin ti. Mi vida ha cambiado mucho; aun cuando despierto por las mañanas con la misma música ochentera, y mi cabello sigue siendo un desorden. Soy más organizada, he leído montones de palabras, y hasta he encontrado unos cuantos lugares mágicos en la ciudad. Cambié de casa, de lentes, de zapatos.

Pero de vez en cuando te recuerdo con cierta nostalgia. Recuerdo que te traigo aquí todo el tiempo; bien adentro del corazón. Recuerdo que te he extrañado en silencio, y que si ya no siento ese viejo amor enfermizo, es porque me lo tragué.


Qué no daría por tener junto a mí a mi tonto preferido (?).
Y sé que aunque lo nieges tú también piensas en mí, lo sé, puedo sentirlo.

3 de abril de 2011

No es un adios, es un hasta (nunca) pronto

Y al mirar mis cansados pies sé que ya no puedo más. Caminar por un lugar vacio, con este loco sueño por único compañero no me está llevando a ningún lugar. A veces quisiera quitármelo de encima, tirarlo, abandonarlo, ahogarlo...

... esta vez no lo mataré, porque al matarlo sólo conseguiría quitarme un poco de vida. Esta vez lo haré pequeño, tan pequeño como una cajita de cerillos. Lo guardaré en un lugar profundo, profundísimo de mi corazón, para que no pueda verte, y no sufra al ver que amas a otra.

Lo guardaré para que después, en unos meses, cuando voltés a verme y te des cuenta de todo lo que soy, mi sueño loco pueda morir en paz.

25 de marzo de 2011

Una tarde de tu vida

Por hoy imaginaré que aceptas una de mis invitaciones anhelantes. Imaginaré que saldremos de nuestro día a día juntos y viajaremos sentados en algún micro. Ya me veo emocionada, relatándote toda clase de anécdotas urbanas (vividas e inventadas por igual).

Te quitaré los números que te andas cargando todo el tiempo y te tejeré un collar con ellos; te enseñaré a ver la vida desde un lugar distinto, desde un mundo de luces de neón, helados de $5, flores silvestres, gritos de vendedores, canciones populares, mentadas de madre, olores a jitomate y fruta en los mercados; un mundo donde las cosas más sencillas pueden hacerte sonreir.

Nos acostaremos en el pasto y dormiremos por primera vez juntos. Tú junto a mí, yo disfrutando la paz de tu sueño. La tarde a tu lado, viendo cómo se enferma el sol con el pasar de los minutos... hasta que desaparece. Callaré mi boca y callaré la tuya. Escucharás todo mi amor en el silencio; en los latidos locos locos locos de mi corazón.

Por hoy imaginaré que te das la oportunidad de ser feliz :) conmigo.






Imagen: Arráncame la vida

17 de marzo de 2011

Desde el jardín

Qué fácil es ser un colibrí, y alimentarse del néctar de una pequeña flor; llevarse sus palabras y sus ideas... escucharla por 5 minutos en la mañana. Y después olvidarla por el resto del día.





¿Por qué no plantar una flor en una maceta y ponerla en el dintel de tu ventana?


15 de marzo de 2011

Dónde, dónde

Se escaparon todas mis esperanzas; huyeron al ritmo de tus pasos... lentamente y aun así no las pude alcanzar. No quise ver hacia dónde te dirigiste, pues seguro no era hacia mí.. no.

Hoy no quiero ya buscarte... mis pies duelen al igual que mi alma. Hoy fingiré no haberte conocido nunca, hoy te comprimiré en un zip y te guardaré en lo más profundo de mi corazón.







Qué nos podría separar... si nada nos une.


10 de marzo de 2011

Cinco cuarenta y cinco de la tarde


El viento hace caer las hojas de algunos árboles; tu cabello moviéndose al compás de una melodía que sólo tú conoces. Tus palabras en forma de flores amarillas curan mi alma herida, ¿será porque son mágicas, o porque son lo que necesitaba oír? El amor me hace ver todo en tono sepia.


Tus zapatos despintados, tan viejos... ¿Cuántos pasos te tomó llegar hasta aquí? ¿Cuántos días? ¿Cuántas lágrimas? Ahora lo sabes; no tendrás que ser un viajero errante nunca nunca más.


4 de marzo de 2011

Una mañana de febrero

La tranquilidad que sentí al tomar tus manos entre las mias. Mirarte a los ojos y ver más allá de ti, saber que estás cerca.... hasta que el ruido de los coches en la mañana me hace despertar.

Y no recuerdo qué palabras te he dicho y cuáles sólo he soñado que te decía.



1 de enero de 2011

...en la vida diaria (?)

El amor se puede encontrar en muchos lugares; en una librería, en un transborde de metro, en una clase de pintura (!), en el RTP, en un parque, en un puesto de quesadillas o en el 1418 (entre los 4 números cuánticos y los bigotes de la Monalisa en el dadá).