Jamás tus ojos perdidos, jamás tus palabras ligeras, jamás tu ausencia; todo lo entierro, todo lo olvido. A partir de este momento la historia la escribo yo. Y así como te reconstruyo con palabras, así yo estoy hecha de un sueño tuyo (juntos los dos, siempre).
19 de octubre de 2012
10 de octubre de 2012
Huye luna, luna, luna.
Toco tu piel con los ojos cerrados, poco a poco... para no volverme loco, para no morir de un paro cardiaco; escuchándote. La forma en que destilas belleza al unir unas cuantas palabras con tu sangre, esa que me invitas a probar y que no acepto, para no añadir un elemento más a la lista de mis tantas adicciones.
Tú y una tarde otoñal, el sol en las ventanas de un cuarto piso, tú negándolo todo para no aceptar lo mucho que te gusta: Lorca. La emoción con la que llenaste la habitación de él, su muerte, su vida, los hijos que nunca tuvo, sus amoríos con Dalí, sus amoríos contigo, conmigo, con todo joven que al leerlo se enamora de la Luna. El blanco que no encontramos en nuestra alma, ni en las escaleras que recorremos antes de despedirnos, tres, dos, uno, adiós, nos vemos mañana porque hoy en la noche morirá de un balazo en el culo, adiós.
Que no nos olvidamos de él (ni yo de ti, ni tú de mí).
Tú y una tarde otoñal, el sol en las ventanas de un cuarto piso, tú negándolo todo para no aceptar lo mucho que te gusta: Lorca. La emoción con la que llenaste la habitación de él, su muerte, su vida, los hijos que nunca tuvo, sus amoríos con Dalí, sus amoríos contigo, conmigo, con todo joven que al leerlo se enamora de la Luna. El blanco que no encontramos en nuestra alma, ni en las escaleras que recorremos antes de despedirnos, tres, dos, uno, adiós, nos vemos mañana porque hoy en la noche morirá de un balazo en el culo, adiós.
Que no nos olvidamos de él (ni yo de ti, ni tú de mí).
3 de octubre de 2012
El límite del tiempo
"Mi madre me dijo que uno no puede vivir sin saber de dónde es uno, y saber de dónde es uno es saber dónde están enterrados nuestros abuelos"
"El pasado son todos nuestros muertos"
Bajo california: El límite del tiempo (1998)
25 de septiembre de 2012
Los últimos días del verano
Las flores silvestres que adornan nuestro camino, tus pies descalzos, los dos nadando entre la hierba morada que nos cubre las piernas. El metro infestado de gente; se abren las puertas y tiras de mi mano para salir... mientras (suave, lenta, casi imperceptiblemente) recargo mi cabeza en tu espalda. Cierras los ojos y estoy contigo. Jugamos a ser ranas, saltamos charcos, corremos entre las milpas, robamos elotes, antes de que el sol se esconda. Me enamoro -sin querer- de tu sonrisa de flor de calabaza, de tus ojos-camote, del simpático grillo que vive en tu oreja; tú sentado en la banqueta, yo buscando ciruelas entre las ramas del árbol más alto de la colina. Alejados del mundo, tiramos la escalera que nos ayudó a subir... nos quedamos arriba toda la noche.
-Las luces de la ciudad se ven mejor reflejadas en tus ojos- dices rompiendo el mágico silencio que nos envolvía. Me salvas de mí misma. Comienza a llover y como si fueras mi hijo duermes en mi regazo. No tienes por qué contarme tus pesadillas, lo sé desde la primera vez que me besaste; no eres libre. Como Perséfone* debes marcharte y yo como Démeter* me convierto en la primera hoja seca que es aplastada por tu tenis, contra el asfalto.
"Entre la muerte y yo he erigido tu cuerpo" Rosario Castellanos
*http://boj.pntic.mec.es/~aalamill/3_persefone.htm
11 de septiembre de 2012
Perfume de gardenias...
Lo vi todo en cámara lenta; mi cabeza cayendo, mi cabello suspendido en el aire, y flores como mariposas blancas huyendo de mí. La gente en silencio, todos movidos de sus asientos, los que ibamos parados ahora en el suelo uno sobre el otro. Mi mente no funcionó hasta que se escuchó el crujir de ambas máquinas al estrellarse... y luego la oscuridad.
Siempre había querido regalarte flores, por eso, al salir del metro aquella vez no dudé en comprar uno de los pequeños ramos de gardenias que vendía una viejita. Subí a prisa a la micro, estaba cansada, pero igual me mantendría despierta la esperanza de -por fin- verte otra vez...
Siempre había querido regalarte flores, por eso, al salir del metro aquella vez no dudé en comprar uno de los pequeños ramos de gardenias que vendía una viejita. Subí a prisa a la micro, estaba cansada, pero igual me mantendría despierta la esperanza de -por fin- verte otra vez...
10 de septiembre de 2012
Siempre estoy detrás de lo que ves
Soy el despertar de un lunes, abrir los ojos, encontrar que el mundo no es tan cálido y bello como tu sueño (ella, tan lejana y cercana a la vez). Soy el agua fría de la regadera sobre tu adormilada piel, el asfixiante andar del metro, el reloj gritando que ya es tarde, el libro que te atormenta, el tacón que "por error" pisó tu pie, el piojo que chupa tu sangre....
.... soy el viento que te abraza, la llovizna que te besa, la luna que después de mirarte toda la noche desearía encontrarse en tu sueño (ser creada de nuevo... por ti).
.... soy el viento que te abraza, la llovizna que te besa, la luna que después de mirarte toda la noche desearía encontrarse en tu sueño (ser creada de nuevo... por ti).
4 de septiembre de 2012
Contra el silencio
22 de agosto de 2012
Entra en mi vida, sin anunciarte
El anochecer. En el aire las palabras bailan la melodía de tus pasos, se besan sin respirar... construyen una torre de papel (alta como el árbol de nuestros sueños). Tomas mi mano para sostenerte, para sostenerme. A nuestros pies una ciudad nueva (incomprensiblemente maravillosa). La noche me sabe a café, a poesía, a esperanza (quédate despierto, déjame ver el cielo a través de tus ojos).
24 de julio de 2012
Bajo nubes grises
Y mientras allá afuera llueve , aquí adentro es otoño (miro por a ventana mientras las hojas de mis libros se marchitan). Memorizo los sonidos de la calle; podría adivinar si se trata de una señora con 2kg de mango en una mano y en la otra una sombrilla o de un niño que juega a ser Tlaloc.
Me gusta imaginar que entre todas esas personas resguardadas bajo una marquecina te encuentras tú...
Me gusta imaginar que entre todas esas personas resguardadas bajo una marquecina te encuentras tú...
14 de junio de 2012
Respitando tus palabras
Tus movimientos: los de un árbol que mira hacia el cielo mientras me envuelve en su sombra. Cuéntame todos esos años que vienen detrás de ti, cuéntame cómo vuelan los pájaros, cómo son las nubes cuando se enojan... dime qué se siente tener raíces en la ciudad, mientras nos movemos al compás del viento vespertino.
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