27 de mayo de 2013
codo a codo somos mucho más que dos
Tal vez un día se acabe el camino y tengamos que vivir ahí donde se pueda... pero hoy no. Hoy que el tren va a toda marcha, hoy que estamos juntos formando un 'nosotros' a penas visible... hoy vamos a soñar que el viaje seguirá hacia la realidad por la que luchamos.
23 de mayo de 2013
36:90
Porque tus ojos me lo dijeron, porque tú siempre sonreías después de tomar café, porque el cielo era tan bonito a través de tus lentes. El reloj del metro marca las 36:90 y aplastada por el mundo entero te comienzo a extrañar.
A veces respirar es tan difícil como soñar (y viceversa).
18 de mayo de 2013
Las historias que no cuenta el celestial calor del sol
Todo en ti simple, tus ojos, tu piel, tu risa... Un día soleado, las nubes amables, el viento entre los dedos de los pies. Me recreo en tus ojos; en tu boca que es lluvia tibia.
A tu lado la vida parece tan simple, tan fácil que a veces extraño a los huracanes de los que algún día me enamoré.
A tu lado la vida parece tan simple, tan fácil que a veces extraño a los huracanes de los que algún día me enamoré.
14 de mayo de 2013
uno, dos, tres, cuatro...
Zapatos rotos, asfalto encharcado. Una canción ahora perdida en los recuerdos que un día fueron y hoy ya no son. Estaban ahí, esperando para, en el momento preciso, explotar.
Siempre me gustaron tus dedos. La forma en que los movías para contar el tiempo sobre la mesa: uno, dos, tres, cuatro... (el pulgar no). Tus uñas jamás mordidas me rompían el corazón. ¿A cuántas más enamoraste así? Es todo lo que queda en mi memoria. Ni tu voz, ni tu cara, ni tus brazos abrazándome.
Siempre me gustaron tus dedos. La forma en que los movías para contar el tiempo sobre la mesa: uno, dos, tres, cuatro... (el pulgar no). Tus uñas jamás mordidas me rompían el corazón. ¿A cuántas más enamoraste así? Es todo lo que queda en mi memoria. Ni tu voz, ni tu cara, ni tus brazos abrazándome.
Desperté casi llorando. Ya no importa el dónde ni el cuándo. Todo está mojado y tú estás aquí. Hay días en que me da por recordar...
26 de abril de 2013
Querida ciudad, no me extrañes
¿Así se siente morir? El cielo nublado, una idea que te ata al suelo. Apenas dos segundos y mis huellas ya se han borrado del asfalto, nadie notaría si lo hubiese o no pisado. Es viernes, el fin de la rutina, el inicio de otro mundo que es el sábado.. chistoso, vine al mundo un viernes y me voy el mismo día. ¿Decir adiós? ¿a quién? hace mucho que nadie dice mi nombre, a veces se me olvida... Carlos, eso es, tan común en la calle y tan ausente en mi vida. Estos pasillos llenos de ruido, de miseria, de humo impidiéndonos vernos a los ojos. Después de tanto lo descubrí: la esperanza se quedó adentro de la caja, no acompaña nuestros pasos. Así es mejor, no quiero soñar más y menos si nade sueña conmigo.
20 de marzo de 2013
La última y nos vamos
Me cansé. Estoy harta de venderme a mí misma sueños a costa
de perder la realidad. Hasta aquí llegó. Así como una mañana de invierno yo
te perdí, así te digo hoy, el primer día de la primavera: te lo perdiste.
18 de marzo de 2013
Recuerdo urbano
Aquí, bajo mis pies, solía pasar un canal. Profundo, lleno de agua, transportaba valsas cargadas de flores, de verduras, de personas dirigiéndose a la ciudad con la esperanza de venderlo todo. Poco a poco, el canal que comunicaba Xochimilco con el centro fue cambiando. Un día, como pasó con el agua del valle de Anahuac, el canal no pudo más y se secó: llevándose consigo los cantos, las leyendas y los sueños de aquellos que lo respetaban como si fuese un hermano.
Muchos años después, sentados en esta banca, te comparto el secreto que mi abuela me regaló: el canal de la Viga no ha muerto. Su alma se pasea bajo el asfalto. Por las noches, si cierras los ojos podrás escuchar al agua reir... como en los viejos tiempos.
Muchos años después, sentados en esta banca, te comparto el secreto que mi abuela me regaló: el canal de la Viga no ha muerto. Su alma se pasea bajo el asfalto. Por las noches, si cierras los ojos podrás escuchar al agua reir... como en los viejos tiempos.
21 de noviembre de 2012
Desnudo cielo
"Te invito a comer a un lugar cerca de mi casa" dijo Carlos de pronto, así de sopetón. Acepté. Había, sin embargo, algo raro en la proposición. Salíamos, claro que salíamos, solíamos comer siempre en sitios nuevos, enigmáticos, históricos... tan lejanos de los habituales. Fue por eso que me sorprendió la idea de saber dónde vivía. Hablábamos de muchas cosas, de literatura, del transporte público, de los fantasmas citadinos... pero nunca de nosotros. Él siempre fue callado, y yo una mala entrevistadora.
Me gusta mirar el cielo despejado, como desnudo, como transparente. Me gustan las hojas secas picándote las orejas, tus dedos fríos, blancos por la mañana.
Llegamos al lugar en cuestión. No había ni fondita, ni restaurante, ni puesto de quesadillas. Era Carlos con dos tortas en las manos sentado en la banca de un parque medio pelón, medio abandonado, medio parque.Comimos sin hablar, sin mirarnos a los ojos. Me creía en otro mundo, tan ajeno y cercano a la vez. Y de pronto lo vi como en un sueño: vi a Carlos niño trepando los viejos árboles, lo vi con un chicharrón preparado en las manos. Carlos mayor, con su primera novia, Carlos llorando, Carlos solo, siempre solo en la misma banca rota. Supe entonces que si estaba yo ahí era por algo, algo que él trataba de decirme sin querer, sin siquiera saberlo: la barrera de silencio que nos separaba había desaparecido, yo, su mala entrevistadora, me encontraba en su corazón.
13 de noviembre de 2012
Caminante, no hay camino....
Casi anochece. Tus pasos lentos. Vas dejando un poco de tristeza por donde caminas, una lágrima a penas, de las muchas que guardaste por tanto tiempo. Las palabras se terminaron ya, imposible un consuelo, una esperanza a estas alturas. Tus dedos fríos, tu boca también. Poco a poco te convertiste en un fantasma de todos los días, esos que encuentras viajando en metro, de los que tanto te burlabas.
"Mañana amanecerá soleado, el pasado parecerá sólo una pesadilla", dicen quienes te ven. Tú guardas silencio, sabes que es verdad... y aun así, nade puede salvarte de la noche infinita que te espera al otro lado del pasillo.
Tanto dueles, Noviembre.
8 de noviembre de 2012
Un día entre el miércoles y el jueves
Impredecible como la lluvia en verano, llegas con una sonrisa, tan simple que a veces tengo ganas de asfixiarte. ¿Por qué miras hacia arriba mientras caminamos? No es que me moleste, pero no me cabe en la cabeza que después de todas esas ridículas caídas, aún no te importa dónde pones los pies. En la ciudad es inútil mirar el cielo; no se ven estrellas y cada vez hay menos pájaros bailarines.
Impredecible como la lluvia en verano. Por más que lo intento no puedo detenerte, controlarte, brincas, ríes, fluyes, me hablas en ese tu idioma sapo que no comprendo. Con las manos vacías al final del día; te me escapas entre los dedos fríos, dolidos, medio mordidos, pobres, pobre de vida, así me dejas.
Los días son largos, dolorosamente maravillosos, a tu lado (también sin ti, porque he aprendido a amar tu fantasma).
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