7 de mayo de 2014

Pensamientos pluviales

El la oscuridad el cielo se cae a pedazos. La lluvia se adivina bajo la luz de los faroles mientras la gente corre a refugiarse. Tal vez así se limpie la mugre citadina.

Somos varios los que, resignados, esperamos a que acabe de llover (o al menos deje de diluviar). Aquí, en las escaleras de una estación del metro.

Me pregunto qué estarás haciendo en este momento. Estarás mirando por tu ventana (abierta lo suficiente para que la brisa entre sin mojarlo todo) cómo la lluvia se encuentra con el asfalto. Pensarás en mí, en que seguramente la lluvia me habría sorprendido en uno de mis paseos vagabundos. Habrás acertado. Enumerarás los posibles lugares que me servirían de refugio: el altar de alguna virgen, una tienda de ropa en el centro, un puesto de tacos, una sombrilla que habría hurtado a una viejita... Qué tristeza me da saber que no adivinarías: no sabes que estoy en la estación del metro más cercana a tu casa, esperando a que acabe de llover para lanzar piedritas a tu ventana. Y nunca lo sabrás porque me he dado por vencida. Me voy de regreso a mi casa. Adiós....




30 de marzo de 2014

Bostezo lunar

I

Brincando la reata en el recreo... todas cantamos: "Te quiere mucho, poco, nada. Te quiere mucho, poco, nada. Te quiere....". Diez años, a los diez años deseé por primera vez pisar la cuerda cuando todas decían "mucho". Me quiere, él me quiere.

¿Se puede querer poco? ¿Verlo a los ojos y besarlo a medias? ¿Pensar locamente en él un día y al siguiente olvidarlo?

II

Las estaciones del metro se siguen una a una sin interrupción. Como las horas a los minutos. Como la lluvia a tu ausencia. Te espero. Sin haber quedado, sin saberlo siquiera.

III

Quiero verte todos los días. Jugar con tus orejas, hacerte reír. Quiero besar tu cuello por sorpresa, acariciar tu espalda, conocer tu piel a través de tacto de mis labios. Con los ojos cerrados, con mis manos entre las tuyas... presas, como presa estoy de tu mirada, de tus pocas palabras, de tus silencios que he aprendido a interpretar.

Todos los días. 




19 de marzo de 2014

Sueños azules

"Lo sabía por el color del aire, por la forma de la luna y por la negrura del cielo nocturno en aquel momento. Lo sabía. Los edificios y los faroles brillaban afligidos" B.Y.

Hacía tanto frío que las monedas estaban congeladas. Tal vez en un sueño, lejos del día en que te conocí. Desde el pasto te veo mejor. A veces nos acostumbramos a ver las cosas desde un sólo ángulo que un pequeño cambio puede hacer una noche mágica. Como la de hoy. Como los años que pasan. Como el saberte diferente (tardé tanto en darme cuenta). Me gustaría enamorarme de ti, pero siento que te amo a pedazos: una recurrente sensación de no encontrar la pieza correcta. Tú y mis sueños azules, la persona que no soy, la que no he dejado de ser, la que al pensar en ti sonríe. No quiero perderte, pero no sé como retenerte aquí, a mi lado.

"Y el hijo que Eriko había criado con cariño se convirtió, de repente, en un príncipe" B.Y.


13 de marzo de 2014

Hora de la comida

Una de la tarde. Me imagino qué está sucediendo en mi colonia. La comida se estará cocinando y el olor a jitomate friéndose saldrá por alguna ventana. En la licuadora se muele una salsa todavía tibia y algunos limones son exprimidos en una jarra con agua fría. Mi madre está cocinando mietras escucha en el radio su programa favorito: comentaristas de espectáculos. Me está esperando.

Una de la tarde. Yo voy de regreso a mi casa, vestida con mi uniforme azul marino de la secundaria, dormitando en un camión. Tengo hambre, tengo calor. El cielo despejado hace posible que desde el puente peatonal se vean los volcanes (la mujer dormida que se pasó de su parada por no despertar a tiempo de su sueño entrecortado).





Una de la tarde: la hora de la comida (extraño tanto mi adolescencia).

1 de marzo de 2014

Adiós Invierno

Un recuerdo nunca vivido, los días que no hemos pasado juntos, las palabras que no me has dicho al oído, los sueños que no hemos soñado, las miles de caricias guardadas en mis manos, las miradas sin palabras presas en tus ojos. Nuestra adolescencia, tal vez lo sabíamos, tal vez no. 

Tu sonrisa despejada, el cielo del norte de la ciudad (montañas rodeándola a lo lejos, a lo cerca). Me gusta la tranquilidad de tus manos, tan indiferentes a la desesperación, a la tristeza que me hace morderme las uñas. Tu perfume llega suavemente a mi nariz: la tarde se pinta de colores (uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, veinte, trece, treinta y dos, ciento veinticinco... y se hace de noche).

Fugarnos de la ciudad, dejar atrás los mismos rumores asfixiantes. Nuestras soledades se conocen y se van a tomar un café juntas; nos dejan a los dos en paz. Tú y yo. Las leyendas de esa nueva ciudad que no es tuya ni es mía. El futuro, el secreto anhelado por los dos. Creí que me perdería, pero no contigo. 

Quiero besarte los ojos, quiero dormir en tu hombro mientras viajamos en un trolebus, quiero desayunar contigo. Quiero graficar lo que siento por ti, ponerle nombre a las cosquillas en las plantas de los pies que siento cuando te veo, hacer el mapa de nuestra historia...

... quiero enamorarme de ti enteramente, quiero amarte por completo, no a cachitos como lo hago ahora.



17 de febrero de 2014

Notre rêve

Mon Chéri

Je pense à toi quand je vois partir un train et je me sens déprimée. Je voudrais embrasser quelqu'un dans la rue.

Mon horoscope me dit que tu as d'otres chats à fouetter et mon ange gardien me rapelle que je suis folle. 

Tu es la dernière de mes pensées. Avec toi, ma vie est une plage déserte. Sans toi, elle serait un jardin désolé. Quand tu reviendras tu trouveras un nouveau chat à la maison.

J'espère entendre encore ta voix qui me dit "je t'aime".

Ton petite coeur



11 de febrero de 2014

El lugar en donde se termina mi sed y comienza tu nombre.

Tu piel, tus manos acariciando mi cabello, desenredándolo en un infinito ir y venir (como si el tiempo no se acabara). Te beso cuando las luces se apagan y nadie puede verme (ni siquiera tú). Quién dará el primer paso, ¿tu mano en mi cintura o mi boca en tu cuello?

Vivo en los lunares de tu brazo descubierto para no ahogarme en el mar de tu piel.



31 de enero de 2014

Una ventana a tus ojos

Se ven pocas estrellas en la ciudad. Hay noches en que es inútil mirar arriba. Incluso cuando hace viento y no hay nubes, los puntitos en el cielo no se comparan con los que tú estás acostumbrado a ver. Acá siempre hay un avión que pasa, un perro que ladra; el lento fluir de los carros. No existe el silencio. Por eso tienes que concentrarte muy bien si quieres ver... las estrellas.


Entrecierra los ojos e imagina que no hay ninguna otra luz. Listo. ¿Ves cómo es cierto? Se puede soñar, se puede acariciar la piel del cielo aun desde el centro mismo de la artificialidad.

22 de enero de 2014

Veinte

De todos los cielos mi favorito es el despejado, el azul profundo, desnudo de nubes; ese que se te mete por los ojos y te inunda de claridad. Me gusta la ciudad así transparente, enmarcada por montañas, inundada de edificios, calles, muchachos saliendo de la secundaria, enamorados en el metro, señoras con la bolsa del mandado, perros echados al sol...

Qué bonito cumplir años un martes en marte. Una mañana tranquila, los dedos de los pies un poco fríos, un lento rumor citadino. Veinte. Tenía miedo, de mirar el presente tan frágil, de la certidumbre de que nada es para siempre... Mirar al Devenir de frente, congelado por una fracción de segundo. Tal vez ahora comprenda las palabras de Saramago,"La muerte viene antes que la vida, murió quien fuimos, nace quien somos, por eso no morimos de una vez".

Vendrán cosas nuevas, palabras, lugares, sueños... Olvidaré otras tantas, es inevitable. Muere una parte de mí: una lucha interminable por salvarme a mí misma, ¿es esto la vida?

La confianza de no estar sola en un martes en marte, mi cumpleaños, unas pocas estrellas en el cielo... ¿Cuántas risas, cuánta poesía cabe en un pastel de elote, en un plato de pozole, en los amigos que se encuentran en el camino?

Hoy, con todas las ganas del mundo quiero vivir. Sin miedo. Sin pensar en lo que no estoy haciendo, en lo que "debería haber vivido". Enero, una parte de mí ha renacido.

15 de enero de 2014

Más de ángeles que de demonios

Tú y yo en el atrio de esa iglesia, rodeados de ángeles. Es extraño, el dios ensangrentado que veneras inclinando la cabeza cuando pasas frente a él. Yo tras de ti, perdida en las imágenes oscuras, profundas, lejanas. Un dia me enseñaron todas esas oraciones que piensas en silencio... pero las olvidé.