22 de agosto de 2012

Entra en mi vida, sin anunciarte


El anochecer. En el aire las palabras bailan la melodía de tus pasos, se besan sin respirar... construyen una torre de papel (alta como el árbol de nuestros sueños). Tomas mi mano para sostenerte, para sostenerme. A nuestros pies una ciudad nueva (incomprensiblemente maravillosa). La noche me sabe a café, a poesía, a esperanza (quédate despierto, déjame ver el cielo a través de tus ojos).

24 de julio de 2012

Bajo nubes grises

Y mientras allá afuera llueve , aquí adentro es otoño (miro por a ventana mientras las hojas de mis libros se marchitan). Memorizo los sonidos de la calle; podría adivinar si se trata de una señora con 2kg de mango en  una mano y en la otra una sombrilla o de un niño que juega a ser Tlaloc.

Me gusta imaginar que entre todas esas personas resguardadas bajo una marquecina te encuentras tú...

14 de junio de 2012

Respitando tus palabras


Suavemente... tus palabras se desenvuelven en el aire como pequeñas flores moradas caídas de una jacaranda. Brinco para poder atraparlas ( garigoleadas, elegantes)  pero se desvanecen en mis dedos al tocarlas (son efímeras como la primavera).

Tus movimientos: los de un árbol que mira hacia el cielo mientras me envuelve en su sombra. Cuéntame todos esos años que vienen detrás de ti, cuéntame cómo vuelan los pájaros, cómo son las nubes cuando se enojan... dime qué se siente tener raíces en la ciudad, mientras nos movemos al compás del viento vespertino.

7 de mayo de 2012

Doce horas bajo el nivel del mar

Retazos de palabras bajo mi almohada
(dónde buscarte, cómo perderte)
todos mis sueños nadando en las sábanas
(dormir, hoy no quiero... me encontraría contigo).

Dueles
con todas las letras de tu nombre.
Nos encontramos entre las llamas de mi propio infierno
quemándonos, ahogándonos
en la sangre vieja, marchita de nuestro amor.

Busco tu boca
(dónde están tus palabras)
callas 
encerrada en tu silencio muero
y no estoy muy segura de renacer.



12 de abril de 2012

Dueles

Me acerco al fuego, es tan cálido, tan acogedor. Y yo que me encontraba bajo un cielo nublado, temblando de frío. Lo sé, me acercaré demasiado: acabaré quemándome. Lloraré y me quedará una cicatriz imborrable (como las otras tantas que caracterizan mi piel). Pero tus ojos me llaman ¿qué puedo hacer? Dime, porque ya no logro olvidarte.

¿Es amor? Esta angustia de tenerte cerca, el dolor de saber que no sabes lo que siento (ni yo misma lo sé). Deja de ser un conflicto contigo: es conmigo misma.

Me empiezo a quemar: mis alas artificiales se derriten como las de Ícaro. Subí demasiado alto, otra vez, y ahora caigo, caigo, caigo, al Mar sin fondo de mis pesadillas.







7 de abril de 2012

Mi corazón es un nudo y tus manos son las únicas que pueden desenredarlo.

Me rescatas cada vez que me estoy ahogando. Nadas con paciencia en la tormenta que yo misma cree en un vaso de agua, me llevas a la orilla. Secas mi cuerpo, mi cabello, mis lágrimas y tiernamente me arropas. Yo te miro como entre sueños, apenas puedo hablar: Gracias. Gracias por sacarme el agua que pude haber tragado con un golpe en el abdomen, gracias por curar mis heridas con una canción, gracias por contrarrestar el frío de mi alma con tu cálido abrazo.

Porque pude haber muerto, pero no. Estás ahí, estoy ahí: para crecer juntas, las dos, como lo hemos hecho desde hace varios años.

Te quiero inmensamente Fani, con todo el kokoro :)

6 de abril de 2012

Sin palabras

¿Cuánto tiempo ha pasado? No podría decirlo; sólo sé que ya amaneció y seguimos los dos sentados en la  mesa donde corren nuestros pensamientos. Nos quedamos sin palabras (ya no quieres hablar del clima, ya no quiero hablar de los vecinos). Busco tu mirada y no la encuentro: callado, concentrado miras tu taza de café desde hace tanto tiempo. Tengo  frío Carlos, y no quieres darte cuenta. El silencio de la mañana sólo se ve perturbado por el viento el viento que entra por la ventana (mi cabello despeinado moviéndose, las flores marchitas también)...

Te vas, no hace falta que lo digas. Lo sé... la razón no me importa (pero a ti sí, por eso es que sigues aquí, a mi lado, despidiéndote sin palabras). ¿De qué servirían los reproches, los recuerdos de un pasado que ya no existe? De nada, por eso es que nos quedamos sin palabras. Se nos fue de las manos Carlos, ese sueño que hoy se transfroma en una pesadilla.

Me hago la fuerte, me lavanto de la mesa. Me baño, me visto, me peino. Tomo mi bolso. Alcanzo la puerta y, tragandome las lágrimas, volteo y te miro antes de salir. Tus ojos  (por fin) se encuentran con los míos; me miras con cariño, con dolor. Por qué, Por qué, Por qué Carlos. Respiro por última vez tu olor, abro la puerta y salgo de la casa.

Por hoy quiero olvidar que al regresar encontraré (de nuevo) una casa con las luces apagadas.


3 de abril de 2012

Tiempo, detente muchos años

Deseo de tocar tu piel con las llemas de mis dedos... lentamente. Deseo de navegar en tu cabello con la luz apagada. Deseo de sentirte, de saber que (por fin) no eres una invención más de esta mente retorcida y solitaria.



No sé si es el suave andar del trolebus, pero me siento vagar en las nubes, contigo en mis recuerdos.

20 de marzo de 2012

Xochitl [La primera flor de mi primavera]

Tus ojos transparentes, el cielo cási primaveral, el olor de tus pasos, la música que bailan tus dientes. Lo encapsulo todo en un fransquito al que le cuelgo una etiqueta: "antidepresivos".

Es arte; así de sencillo. Nos vestimos de colores y de palabras. Salimos a la calle, a luchar contra el silencio, la apatia, la desconfianza... tú con un pincel, yo con un lápiz.

Marzo, renací con ella.



11 de marzo de 2012

Cuanto más cerca más siento perderte

Cientos de miles de gotas callendo al mismo tiempo sobre el asfalto. Gotas grises, gotas frías. ¿Hace cuánto no nos bañamos de nostalgia? Sólo tú lo sabes, mientras nadas por la ciudad... solo, sin mí.




¿Por qué siempre que nos vemos acabanos -románticamente- comiendo en un Mc Dolalds?